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La Actual Sociedad Chilena

Enviado por Nilto Torres Barría el 15/07/2011 a las 10:44
Nilto Torres Barría

- ¿Cómo interpretas lo que está pasando en Chile hoy?


- Creo que hay un cierto consenso en el diagnóstico. Esto no está motivado por la escasez, ni por el desempleo, ni por la falta de crecimiento económico, está motivado por una sociedad que se desarrolló bruscamente y que hoy día demanda cosas nuevas. Chile triplicó su ingreso per cápita en los 20 años de la Concertación y Piñera está teniendo una tasa de crecimiento al 6%. En consecuencia, este es un problema que no lo podemos mirar con los ojos con los que se mira en España, con desempleo, crisis económica, o la forma de cómo se miraban las crisis en los 70 en Chile. Además, los actores son distintos.



- ¿Son los que no han recibido todavía el fruto del crecimiento?


- En los años 60 fue el proletariado y el campesinado, hoy son los “precarios”: gente culta que tiene acceso al conocimiento, pero que está frustrada e insegura porque tiene niveles de educación que no se materializan en mejores oportunidades de trabajo, porque sus empleos son inestables y con mayores exigencias. Ello genera un malestar muy profundo. La crisis universitaria, por ejemplo, no se debe a que no haya universidades, sino a que a un número importante de jóvenes les estamos entregando una enseñanza de mala calidad y sobre todo, una esperanza de frustraciones más que de oportunidades. Creyeron que al entrar a la universidad iba a cambiar su vida y se están dando cuenta, que, pese al esfuerzo va a cambiar muy poco. 



- ¿Qué pasó con el mundo político que no fue capaz de percibir este descontento generalizado?


- Es cierto que la elite política no percibió esto pero no es sólo ella la que está en crisis. Estamos frente a una crisis generalizada, de representatividad y esta nueva etapa nos agarra en un momento en que no sólo los partidos, sino todas las élites están cuestionadas: los políticos, los empresarios, la Iglesia… Y el que no quiera barrer delante de su propia casa, agravará las cosas. Todos tienen que hacer un acto de constricción muy fuerte. La sociedad no está sana y creer que es sólo una crisis política, es falso.



- ¿Peligra el sistema?

- No creo, porque el problema no es que alguien quiera destruir la democracia, sino un horizonte de mediocridad si es que no se hace un planteamiento nuevo respecto de lo que había y que se agotó. Hay que generar un nuevo proyecto de sociedad donde entre los temas centrales está la igualdad. En el mundo contemporáneo esa lucha ha ido cambiando de forma. En el pasado la lucha por la igualdad era más bien la justicia redistributiva o el aumento de sueldos, pero el capitalismo se ha hecho más complejo, menos competitivo por los grados de concentración de la propiedad, de los medios de producción, y debe abordarse de otra manera.



- ¿Cómo debiera abordarse?

- Con un rediseño fuerte, empoderando a la sociedad civil para los efectos que vigile las normas contractuales, la letra chica, Tenemos que establecer algún tipo de contraparte que proteja al hombre de la calle respecto a los abusos, fortalecer las organizaciones de los consumidores para que puedan enfrentar a estos grandes poderes que se concentran. Además, urge una reforma tributaria.



- ¿De qué tipo?

- El país ha funcionado con una tasa tributaria del 19% y eso ya no es posible. Hay que pensar que sea 4 o 5 puntos más alta porque si no la intranquilidad y frustración aumentará. Ya no se trata de un bono más o uno menos, una nueva enfermedad agregada al AUGE, otro subsidio, en definitiva mejoras al margen. Debe hacerse un rediseño, un nuevo pacto social que para que resulte, necesitará mucha plata que sólo puede venir de los impuestos. México está pagando la imprudencia de tener un 15% en tributación y a Brasil le está yendo muy bien con un 36%. Si no estamos dispuestos a hacer una masa de recursos nuevos que nos saque de este juego populista, medio ramplón, vamos a seguir con los problemas. 



- Y cómo enfrentar la crisis política. De hecho, son los políticos los llamados a hacer los cambios…

- Todos estamos muy preocupados porque esta crisis requiere reformas políticas muy fuertes. La derecha está cazada en su propio juego porque siempre la ha subestimado y la verdad es que para un país es más grave que la política funcione mal a que lo haga la economía. Se requieren pocos partidos y muy fuertes y para que sean legítimos tienen que ser muy abiertos, transparentes, no pueden monopolizar las oportunidades para llegar a los cargos públicos. Molesta que se autogeneren, la poca claridad respecto a la influencia del poder del dinero, la falta competencia por los cargos. Si no hacemos los cambios necesarios, no damos paso a la juventud y a proyectos nuevos, un día vamos a levantar el vaso, como en el juego del cacho, y nos va a aparecer en la Jefatura del Estado un cantante, un populista, alguien de la farándula…




- Otro problema es que se han desdibujado los marcos ideológicos que sustentaban a los partidos...



- Sin duda ha contribuido a la crisis, pero no es la explicación de toda la crisis. Creo que Piñera ha dañado fuertemente la imagen presidencial. Las chaquetas rojas, el helicóptero, su estilo comunicacional. Y cuando se afecta la imagen presidencial se afecta el poder del Presidente. Él no ha querido entender eso, pese a que los más severos críticos vienen de su lado. Es muy grave también lo que yo llamo el micromanagement, esa obsesión por entrar en los detalles de los ministerios. Es la peor forma de administración, desempodera a sus ministros y tiende a paralizar al Estado. Además, la derecha y Piñera han quedado presos de su discurso en cuanto a creer que la política no es importante y la verdad que es esencial en el manejo del Estado.



Hemos destruido nuestros hogares por mas plata y "por no me desordenes", las llamadas casas pilotos. No disfrutamos del campo, de nuestras  frutas y pescados, pescados que están a precios de Sidney. Creemos en lo desechable y lo trasladamos a nuestras relaciones.

 

Muchos de los egresados en los 80's cuando creían que estudiar una carrera en los ocho Institutos y cuatro Universidades les podría producir estabilidad laboral a lo largo de su vida, esto no ha sido así a partir del 2000, muchos están cesantes o se han convertido obligatoriamente en carga nuevamente para sus padres, hogares destruidos, familias separadas. El mercado, si el mercado, que fue tomado por agencias de empleos, psicólogos laborales, Head Hunters que no hacen una separación entre la experiencia, el conocimiento, la continuidad, los éxitos y fracasos, tan solo ven el Dicom o el test de Rorschach.

La envidia, el chaqueteo y el mariconeo en muchas empresas chicas y medianas donde no hay cargo que supere a la del dueño que trabaja allí, todos los dias.

Se ha perdido el lenguaje, el Castellano, la comunicación y la Tertulia.

Tenemos un Percápita de quince mil dólares, pero el sueldo mínimo de la mayoría de los Chilenos es $180.000, se explica porque la concentración esta en el quintil 4.

 

Trabajamos toda una vida y cotizamos en nuestro sistema de AFP que nosotros creamos, y ahora que llega el momento nuestro ingreso por jubilación  actual es 70% menor al actual por lo que pasamos al quintil mas pobre, claro siempre existe la explicación vaga, como tienes que ahorrar en los APV si quieres una pensión mejor, eso es cambio de las reglas del juego.

 


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